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Albricias desde LOCOmbia

Habemus trillizos (El Tiempo, agosto 13 de 2019)

mellizos cucaracherosCuando considerábamos clausurada la producción de nietos, nos acostamos aliviados y amanecimos convertidos en abuelos de trillizos.  Preciso en agosto, mes de las cometas, de los viejos y de los abuelos.

De las cometas una nieta de Gloria Zea lo dijo todo: Abuela, las cometas demuestran la existencia del viento.

De la vejez cantó el juglar argentino, Horacio Guarany: “Cuando llegues, vejez, no te insolentes, aprende a respetar a los mayores”. Le pongo papel carbón a este pliego petitorio.

Además de catanos, llevamos los inris de cuchos, veteranos, adultos mayores y, más recientemente, septuagenials, octogenials…. Read More »

Vidas para lelos: Gabo y Egan (2)

gabo chuzografoEl  Nobel García Márquez no se dejó afrijolar la Cruz de Boyacá ni de su amigo el presidente Belisario.

Egan Arley Bernal Gómez ha estado retrechero para recibir idéntica condecoración. Por lo pronto, le basta con la Orden de la Sal que Zipaquirá les otorga a sus mejores pupilos.
Rosa Fergusson fue la maestra que le enseñó al niño Gabo a maridar vocales y consonantes. Ester Cortés le metió a Egan en el disco duro el abc del pedaleo.
El Nobel cantaba boleros para buscarle la caída al billete. Como los terrenos de la poesía son extraños, un bolero lo llevó a Zipaquirá. Un pasajero que lo oyó cantar cuando navegaban por el río Magdalena le pidió la letra del bolero para dedicársela a su amada. Read More »

Sergio Cabrera:El Ascensor tuvo la culpa

ascensor cadalso 001Después de “estrechar” los inevitables lazos colombo-chinos, de vender la producción de aguacates hass de por vida y de tomarse la foto en Pekín con el líder de la República Popular China, XI Jinping, regresó por entre las tiendas el presidente Duque quien este jueves cumple 43años43.

El párrafo anterior que sirva de aperitivo para decir que pocos colombianos pueden contar que se defienden tan bien en Bogotá como en Pekín …. como el cineasta Sergio Cabrera (Medellín, abril de 1950).
Cabrera tuvo tiempo de ser guardia rojo en la capital china y luego hizo la guerra en Colombia. Finalmente, realizó su propia perestroika política, se dejó de revoluciones, volvió chatarra los fierros, encontró su destino en el cine y regresó a su tierra, sin renunciar a su matiz de hombre de izquierda.

Alguna vez hablé con Cabrera sobre el inicio insólito de su oficio de cineasta:

– ¿Qué hacia usted en Pekín y qué edad tenía cuando vio la película “Ascensor al cadalso” doce veces?
– Cuando yo tenía doce años mi papá y mi mamá se fueron a vivir a Pekín. Allí terminé la escuela primaria, hice la secundaria y después estudié en la Universidad. Juntando todo, viví como diez años. Read More »

Garzón vive, carajo

garzón viveEl 13 de agosto de 1999 Colombia se convirtió en una carcajada de 38 millones de personas.

Lo insólito e irónico del asunto es que la carcajada era por una persona que acababan de asesinar.
Despedíamos a carcajada ventiada a Jaime Garzón, el irreverente humorista bogotano que no alcanzó a llegar hasta sus oficinas de Radionet.
Todos los días madrugaba a su emisora a decir verdades de a puño con una cierta sonrisa.
El día en que fue sacrificado, el país estupefacto y adolorido, reía con el corazón en la mano para lamentar su partida y declararlo su intérprete.
Garzón convirtió el humor en herramienta para decirle al pan-pan.
Por eso los violentos hicieron pum pum sobre su frágil anatomía.
Si el Papa se hubiera muerto ese viernes, los colombianos no habríamos quedado tan achicopalados, achilados, desolados y otros ados como emputados.
Hacía tanto tiempo no se producía un dolor tan generalizado por un muerto, en este país de muertos diarios.
Sólo tenía 39 años cuando murió esa flor que no la primavera, dicho sea con un verso prestado.
Tal vez ni él mismo imaginó que había penetrado tan hondo en el sentimiento de sus paisanos.
Se convirtió en una especie de Lady Di en el sentido de que de todas partes de Bogotá la gente se desplazó al sitio donde fue sacrificado para depositar una asustada flor.
O una enfurecida plegaria.
Quienes más desfilaron por el Capitolio Nacional, donde fue velado, fueron los ninguneados de la fortuna.
También los niños madrugaron a llamar a Radionet para leer hermosos poemas de despedida.
Hasta los del gajo de arriba cuyas vergüenzas sacó al sol, marcaron tarjeta.
¿Quién mató a Garzón? Paracos y guerrillos se atropellaron para negarlo.
Todos los dedos apuntaron al fallecido Carlos Castaño, jefe de las Auc.
Para no perder la costumbre, parece que al sol de hoy no hay detenidos por el crimen.
Garzón fue humorista, politólogo, master en mamagallismo, actor de radio y televisión, alcalde del Sumpaz, periodista, lustrabotas hechizo, hombre de teatro, poeta, cocinero, escritor, rumbero, columnista, guachimán, loco, gastrónomo, enólogo, anfitrión espléndido, salvador del mundo, irreverente buscador de paz.
Todos estos oficios perdieron con la muerte de Garzón.
El hombre cabía en el cuero.
Se tenía que salir de él a través de alguna nueva audacia.
No se repetía.
Era su clave para un éxito que le importaba un comino.
El día que lo mataron tenía planeado viajar a una cita por la paz.
Descansá en tu eterna paz, hombre Garzón. Ahora, si se te ocurre reencarnar, dejate venir no más. Te esperamos. Es más, te necesitamos.
Una lágrima virtual por un colombiano fuera de serie.
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El sendero de Martín

angulito huellasAl niño Martín Angulo Camargo, salud

Espero que sigas creciendo con el tetero y los pañales de todas tus vidas asegurados por cuenta del último documental de tu padre Alessandro Angulo, El sendero de la anaconda.

Nos conmovió hasta la silla turca el nuevo trabajo de tu taita de la mano de los antropólogos Schultes, Hildebrand y Wade. Estos antropólogos en yunta nos enseñan a abrir los ojos.

Así como antes había películas prohibidas para todo católico, documentales como este deberían ser obligatorios para creyentes o escépticos.

El documental es todo un poema visual que nos muestra lo que tenemos que no sabemos que tenemos en la Amazonia. O si lo sabemos, nos importa un carajo.

No se perdió la platica invertida por tus abuelos Guillermo y Vanna  en la educación de su caro figlio Alessandro. Ni en la de tu tío Paolo. Read More »

China se vuelve novela

enrique posadaMientras el presidente Duque hace negocios en China y se apresta a regresar a casa, veamos lo que piensa un colombiano que vivió 17 años en Pekín adonde suele regresar a desatrasarse de nostalgias.

Se trata del periodista, escritor, economista, traductor y diplomático antioqueño Enrique Posada.
En la actualidad es el director del Instituto Confucio y coordinador del Observatorio Asia Pacífico adscrito a la Universidad Jorge Tadeo Lozano.
Lo entrevisté cuando publico su libro “En China, dos veces la vida”. Luego públicó Los Años de la Intriga (sobre su ya lejana juventud en Medellín), y ANA de Bogotá.

– Usted es de los últimos novelistas colombianos traducido al chino. ¿Cómo se da esa circunstancia?
– EN CHINA DOS VECES LA VIDA fue recomendada para su publicación por la Asociación de Hispanistas chinos, pero los editores cambiaron el título por ‘Historias del Hotel de la Amistad de Pekín’. Esto habla por sí mismo del halo misterioso que ese lugar ocupa en el imaginario chino. Esta no es una novela sobre China, fue escrita desde adentro de los chinos. Read More »

Muchachas de Medellín

nietas con maria claraFeria de las flores (y 3)
Muchachas de MedellínNo es por contar plata delante de los pobres revelando mi prontuario amoroso pero ahí va. Las iniciales de sus nombres han sido alteradas para proteger su intimidad de abuelas…

Gl: Tendríamos doce años y compartíamos barrio. Me enamoré de sus trenzas, de su piel y de sus pecas que hacían de su rostro un cielo estrellado, como se les dice a las pecosas para indemnizarlas. Yo le llevaba tres meses y dos sueños eróticos de edad. Ella me abochornaba con sus ojos perturbadores. Lo nuestro fue devastador, para mí un tsunami platónico… porque nunca supo de mi amor. Tampoco se enteró de que cuando no me determinaba en la calle entraba en una patria boba anímica hasta rara. Si no me volví anoréxico es porque entonces “eso” no se usaba. En todo caso no comía: “Comida se le da, ganas no”, me decía entonces mi madre, ajena a mis angustias amorosas. Como no podía viajar a Estados Unidos a hacerme operar de su desamor, me alivié cuando nos fuimos a vivir a ochenta cuadras “luz” de su desdén. Read More »

Vidas para lelos: Gabo y Egan (1)

selfi egan tourA García Márquez Gabriel lo depositó la cigüeña en Aracataca, municipio de nueve letras las mismas de Zipaquirá, donde se crió y se hizo hombre Bernal Gómez Egan.

Gabriel significa varón de Dios, fuerza de Dios; Egan  – nombre impuesto por el médico que lo trajo al mundo- llamaron los dioses al primer fuego.

Ambos son de origen humilde. No hubo cuna dorada, tapete cebra ni arzobispo que les echara el agua bautismal.

Ninguno de los dos se imaginó que sería premio Nobel en literatura, en el caso del caribe, y en ciclismo, en cabeza del chibcha.

Ambos utilizaron la misma sal en tierras del zipa. A lo mejor tienen foto con el fondo de la Catedral de sal.

Gabo logró su primer éxito de niño cuando vaticinó la muerte del contrincante de ajedrez de su abuelo.

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Ajedrez con la Singer al fondo

bachilleres 001Me robo un verso de Geraldino Brasil para repetir que los ajedrecistas no mueren, quedan encantados. Hace ya un mundo de años, Gilberto Álvarez, el Uno, envigadeño, jugador de ajedrez de tiempo completo, decidió enfrentarse en un final sin dama con la vida y le ganó la muerte.
Entendida como un enroque largo, la muerte del Uno dejó a Envigado sin su principal promotor del juego de los escaques. Desde que fue “recogido por el silencio”, los trebejos de pronto ondean a media asta en su memoria.
Fue el Uno no sólo por orden alfabético a la hora de contestar a lista. En el Colegio La Salle, del barrio Mesa, y en el Manuel Uribe Ángel (MÚA), fue de los que siempre pisó duro a la hora del estudio, de darse íntegro en el trabajo intelectual.
Cuando lo visitamos por última, el Uno nos comentó que estaba promoviendo el ajedrez con las uñas, dando batallas difíciles que en vez de acobardarlo, le alebrestaban la imaginación. Read More »