Marujita Viera vive en olor de poesía

Con MirriLa poeta manizaleña Marujita Vieira White, nacida el 25 de diciembre hace 90 años y monedas, es fruto de una mirada furtiva. Empezó a nacer cuando una niña de diez años, su madre Mercedes White Uribe,  se enamoró a primera vista de un apuesto coronel conservador, Joaquín Vieira. Mi coronel, un godo de amarrar en el dedo gordo, decidió que la Guerra de los Mil Días no era el lugar adecuado para un joven liberal de 14 años, capturado en combate. Vieira le preguntó donde vivía y fue en persona a devolverlo a sus padres. Allí, a través de alguna rendija,  lo descubrió la niña Mercedes, hermana del guerrero adolescente.

Cuando se conocieron finalmente, siendo Vieira alcalde de Frontino, Antioquia, la niña tenía 17 años. El coronel le llevaba 22 años y una guerra. Se casaron, no comieron perdices pero prolongaron su felicidad a través de los dos hijos del matrimonio, Gilberto, el eterno secretario general del Partido Comunista, y Maruja, 12 años menor.

El coronel-alcalde-combatiente, gerenció las rentas de Caldas y como tal importó al ingeniero que ideó la fórmula del Ron Viejo que nos uniformó el tufillo a millones de colombianos.

Mamá Mercedes, hija de Rita Uribe, tía del general Rafael Uribe Uribe, y del ingeniero inglés John Henry White  (Juan Henrique, con hache, en la versión caldense),  inauguró un matriarcado que siempre ha protegido a Marujita, una eterna joven  nonagenaria que ha sido exaltada por la “Fundación Mujeres de Éxito” como la ganadora en el renglón cultural  con una propuesta de  compilación temática de su obra  “Los nombres de la Ausencia”, biografías poéticas (elegías las llamaba el fallecido crítico y marujólogo David Mejía Velilla) de talentos que la han marcado durante su andadura.

El galardón que le fue entregado en la Cámara de Comercio lo interpretamos los miembros de su furioso club de fans como un demorado reconocimiento a su prolífica vida y obra en el escenario de la cultura.

En otra pcasión, la fundación Corporación Arte y Poesía, de Sabaneta, Antioquia, distante varios poemas de Medellín, le hizo un reconocimiento a su vida y obra.

Dicho reconocimiento, bautizado ERATO, ha sido entregado antes a Juan Manuel Roca, Gustavo Álvarez Gardeazabal, María Mercedes Carranza, Juan José Hoyos, Mario Rivero, William Ospina y Germán Castro Caycedo que el señor Alzeimer me permite recordar.

Como mariposas amarillas, 100 mil copias de poemas de Marujita llovieron ese día desde un helicóptero sobre el Valle del Aburrá.

Hace poco, la alcaldía de Bogotá le gastó toda la prosa oficial para exaltar su vena poética.

POESIA BAJO EL BRAZO

 

A los Vieira, negados para hacer plata, los millones se los dieron en poesía. En los primeros teterados y lecturas, la madre le fue señalando senderos literarios a su vástaga (cómo suena de feo el femenino de vástago).

Marujita fue comunista de tiempo incompleto. Pronto dejó la dialéctica de la hoz y el martillo para dedicarse a destinos en los cuales ha sido pionera.

A su hermano lo echaron del Instituto Universitario de Manizales por graduar a Jesucristo como el primer comunista. Hacia los 8 años, la niña Maruja entró en la diáspora y emigró con su familia en busca del sueño bogotano.

Como en la conservadora familia Vieira White se practicaba la religión de la tolerancia no es extraño que en su seno haya nacido el que sería el carismático líder del Partido Comunista, quien físicamente tenía más cara de activista del Opus Dei que de revolucionario. El propio Vieira reconocería que “hay godos decentes, tolerantes, respetuosos de las ideas de los demás”. Estaba biografiando a su padre con algunos adjetivos. Él mismo fue un taita chévere que levantó a su prole con letra de los Beatles, no de Marx.

No solo en mamá White sino en su abuela tuvo a su coronel Aureliano Buendía que enriqueció  la imaginación de la pequeña. La dote de estas dos grandes mujeres incluyó  una capacidad única para el perdón que Maruja considera “fundamental para resolver las situaciones de violencia”.

Así lo entendieron madre y abuela que habían perdonado a Galarza y Carvajal, los asesinos del general Uribe Uribe, tío abuelo de la poeta. Una matrona paisa, prima suya, Gabriela White de Vélez, madre de la exministra de Educación, Cecilia María Vélez,  fue asesinada en cautiverio. Como los White tienen el palito para perdonar, Cecilia María respondió al sacrificio de su progenitora metiéndola toda por la educación en Bogotá durante el gobierno de Mockus, y luego bajo la batuta del presidente Uribe.

En el madrugador menú cultural de la joven Maruja figuraban visitas al Congreso de la mano de su madre. Allí escuchaba a los grandes oradores. Estuvo en la histórica sesión en la que el senador caucano Francisco J. Chaux demolió con su oratoria a Laureano Gómez quien sufrió un infarto en plena velada parlamentaria.

 

AMOR POR CORRESPONDENCIA

 

Para que se vea que la magia en su acepción de poesía ha dominado la vida de Marujita, digamos que se enamoró casi por correspondencia de quien sería su esposo, el poeta José María Vivas Balcázar. Estando en Caracas –una de las ciudades que ha frecuentado esta mujer de ciudades como la bautizó la poeta Gabriela Arciniegas- escuchó algún verso de Vivas. Se enamoró del autor sin conocerlo, siguiendo el hilo de Ariadna de sus poemas que le enviaba su paisano Otto Morales Benítez. “¿Te acuerdas, Otto?”, le preguntó una noche, lágrima furtiva en mano, durante  una solemne sesión de la Academia de la luenga lengua.

 

Y para que el azar –uno de los nombres que los ateos le tienen a Dios- hiciera lo suyo, la pareja que ya se adivinaba como diría la letra de algún bolero,  se encontraría después en una velada cultural en Cali. El resto lo hizo la carpintería del amor que se prolongó en la hija  del matrimonio, Ana Mercedes, su colega, cómplice  y hermana siamesa. Si usted ve a alguna de las dos sola en un sitio, en cuestión de segundos aparecerá la mancorna. Van siempre solidarias, como el punto y coma.

 

El poeta Vivas, en palabras de su mujer era “el eslabón perdido entre el hombre y el arcángel”. Vivas madrugó a viajar a la “ignota lontananza” dejando a Maruja  viuda y embarazada de Ana Mercedes. Pero ella decidió que una epístola es suficiente y les dijo no a varios encopetados aspirantes a compartir con ella sueños e insomnios. Explicación de su proclamada eterna soltería: “En el cálculo de probabilidades nadie puede encontrar dos veces la perfección”, según le confió a Myriam Bautista G. para su libro “Palabras de los mayores”, que no le he devuelto a su legítima dueña.

 

INDEPENDENCIA GRITA

 

Maruja escogió dos disciplinas para dar su grito de independencia como mujer: la mecanografía y la taquigrafía que la hicieron eficiente secretaria bilingüe hasta cuando Jack Glottman, un jefe visionario, al evaluar su comportamiento en los sucesos del 9 de abril en la Bogotá de 1948, decidió que su funcionaria tenía cuerda para más altos destinos y la elevó a la dignidad de consejera cultural.

Desde los 16 años empezó a escribir en los diarios El Espectador y El Tiempo. ¿Que hay que jalarle a las relaciones públicas? Va pa’esa. Con Andrés Samper estuvo en la fundación de la primera cofradía de relaciones públicas, materia que ha enseñado en las universidades Central y La Sabana de Bogotá.

Autoditacta, como su fallecido hermano Gilberto, reconoce en la docencia su gran vocación. Cuando habla o calla, está enseñando literatura universal o colombiana, o periodismo cultural.

No ha pedido permiso para tomarse las cosas por asalto. Se aburrió de que las mujeres se dejaran marginar. “Las prohibiciones nos las imponemos”, ha dicho. Entonces se convirtió en una silenciosa pero efectiva activista de los derechos de las féminas. Se la reconoce como una de las luchadoras para que sus colegas de tacón alto accedieran al voto.

También fue de las primeras, junto con Elisa Mujica, importada de Bucaramanga, en renunciar a la dictadura del croché y la cocina para empezar a trabajar en oficios entonces escriturados al “varón domado”.

En un tiempo en que sólo los hombres echaban cháchara en los cafés literarios del centro bogotano (el Automático, Asturias,  Terraza Pasteur, el de los piedracielistas), la manizaleña decidió en compañía de amigas como Emilia Pardo Umaña, Cecilia Fonseca, la artista venezolana Sofía Imber, que la cultura y la tertulia eran demasiado serias para dejársela solo a los hombres. Y sus voces se hicieron escuchar en esos escenarios masculinos donde la contraparte eran personajes de la talla de Luis Eduardo Nieto Caballero, León de Greiff, Enrique Liévano… García Márquez empezaba a asomarse.

Como la vida es para vivirla donde se presente, desde 1991 Maruja – ensayista en sus ratos de ocio- ingresó a la Academia Colombiana de la Lengua donde ocupó la silla de Gerardo Valencia. Es correspondiente de la Real Academia Española.

 

 

YO, MARUJA

–         ¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de niña?

– El primer recuerdo que tengo de niña es el gran incendio de Manizales. Mi casa quedaba en el Parque de Caldas y las llamas y las explosiones se quedaron grabadas en mi memoria. Cuando trabajaba en la Radiodifusora Nacional de Venezuela, allá por los años 50, hice un montaje de la Oración del Incendio de Aquilino Villegas que me salió del alma. –         ¿Qué privilegios has derivado de la circunstancia de cumplir años el día de la Natividad?

Privilegios: cumplir años en Navidad es muy hermoso. El mundo está de fiesta y es mi fiesta desde que empieza diciembre hasta cuando se van los Reyes Magos a descansar en la Catedral de Colonia. –         ¿Es de buen agüero ser capricorniana, es decir, del mismo signo que el Niño Jesús?

  • Ser capricorniano no creo que establezca mucha diferencia. Eso de los signos es un juego amable y nada más. –         Jesús escribió una vez, y lo hizo en tierra. Lo cuentan los evangelistas en el episodio de la mujer adúltera: ¿Qué te gustaría que hubiera escrito en esa ocasión?
  • Todo lo que haya escrito Jesús, en la tierra, en el aire, en el agua, en el cielo, es mi credo. Soy cristiana, por la gracia de Dios, como me enseñaron cuando estaba chiquita. –         ¿Por cumplir en esta fecha (25 de diciembre) te felicitan más o menos?

– Yo creo que por cumplir el 25 me felicitan más, porque la gente se siente más feliz. Jesús acaba de nacer.

–         ¿En días cómo el de tu cumpleaños que te regalaba tu finado esposo el poeta Vivas?

– En los días de mi cumpleaños José María Vivas Balcázar me sigue regalando el recuerdo de

su amor, su poesía y la seguridad de haber sido amada. En Cali, cuando éramos novios, me regalaba rosas, rosas amarillas, por un poema de Alfonsina Storni que dice “La primavera rosa me pondrá en las mejillas, la primavera rosa, dos rosas amarillas”…

–         ¿Qué te regala Ana Mercedes, tu hija y colega por partida doble (poeta y periodista)?

– Ana Mercedes me regala la vida, la poesía, la canción, la belleza, la perfecta compañía.

–         ¿Estás contenta con  el nombre de Maruja (por María) con el que te rebautizó Pablo Neruda?

El nombre de Maruja que me regaló Pablo Neruda es mi nombre. La cédula de ciudadanía dice otra cosa y la fe de bautismo también. Allá ellas…

–         ¿De los años que tienes cuál te ha hecho especialmente feliz?

– De los años que tengo, fue especialmente felíz el más triste,  cuando murió José María Vivas  Balcázar pero también nació Ana Mercedes Vivas Vieira.

–         ¿Repetirías el libreto que te ha tocado interpretar?

– Sí repetiría el libreto que me ha tocado interpretar, eliminando el 15 de mayo de 1960.

–         ¿Qué tienes del Vieira y del White?

– Del Vieira tengo el recuerdo amado de mi padre, del White la historia apasionante de los

marinos ingleses, especialmente de mi abuelo, y la sensibilidad poética de mi madre Mercedes.

–         ¿Cómo se da en tu casa ese insólito binomio de beligerante comunista (tu hermano Gilberto) y católica de alto vuelo?

– El binomio comunismo y cristianismo no es tan insólito. Gilberto Vieira fue expulsado del Instituto Universitario de Manizales por afirmar que Jesucristo fue el primer comunista. Cuando se discutió en el Congreso la consagración de Colombia al Corazón de Jesús él respaldó su voto diciendo que no tenía ningún problema con el camarada Jesucristo, momento que quedó eternizado por una de las geniales caricaturas de Vlado.

–         ¿Cuándo dices Manizales, tu ciudad natal, qué sucede por dentro de ti?

– Cuando digo “Manizales” siempre pienso en mi Manizales del alma”, la ciudad que amo, el reino de la niebla, de la lluvia con sol.

–          ¿En qué medida has sido una viuda alegre?

Detesto la palabra “viuda”. “Todavía la frágil quemadura de una lázgrima/borra la luz del árbol. Todavía cerca del corazón se detiene la vida/cuando te nombra alguien. Todavía te amo”.

–         ¿En que circunstancias se produce tu traslado definitivo a Bogotá?

– Mi traslado a Bogotá se produce en 1930, cuando cae el partido conservador y el gerente fundador de las Rentas de Caldas (coronel conservador en la guerra de los Mil Dias) viene a esta ciudad “de las águilas negras y las dulces granadas”.

– ¿Cómo ejerces tu condición de bogoteña?

– Ejerzo con mucho amor mi condición de hija adoptiva de esta ciudad, que además me condecoró con la Orden Acevedo y Gómez, que brilla al lado de las que me concedieron Manizales y Caldas.

–         ¿Poeta o poetisa?

– Poeta, por instrucciones concretas de Gabriela Mistral, cuando en España llamaron “poetisos” a los malos poetas.

–         ¿La poesía para qué?

La poesía para todo, para la vida, para la muerte, para el amor.

–         ¿Y el periodismo?

El periodismo es una vocación, la más hermosa según creo yo.

¿Cómo se complementan ambas disciplinas?

Que se complementen la poesía y el periodismo se ha vuelto difícil últimamente. Peor para el periodismo. La poesía se apoderó de la internet y allá tiene más lectores.

–         ¿Hay algún manual o receta certera para hacer versos?

– La receta para hacer versos la tiene en un poema el poeta Jaramillo, conocido en el mundo nadaísta como X504.

–         ¿Cómo te infiltraste entre los machistas asistentes al café Automático?

Al Café Autómático me llevó León de Greiff y no eran machistas, es que las mujeres somos

miedosas…

–         ¿Nos puedes compartir tu último poema?

– Mi último poema todavía no lo he he escrito.  Ya te lo mandaré.

 

 

 

 

 

UNA FORMA DE VIVIR

De su poesía traducida al inglés, francés, griego, húngaro y gallego, escribió David Mejía Velilla:

“Esta poeta nos ha permitido llegar a su propio mundo, su universo incomunicable que, no obstante, ha cumplido el destino y ha vivido el misterio de la comunicación al entregarnos el poema, contenido de su alma, contenido de su amor, fruto de su árbol del bien y del mal, quiero decir, de la Sabiduría: fruto de su territorio interior, de su mar, de su isla, de su aire, de su savia, de su sangre. Dime a quién amas y te diré quién eres, cómo eres. Dime a quién amas y te conoceré plenamente y recibiré la comunicación de tu amor y te amaré yo también y amaré a tus bienamados”.

Ignacio Ramírez Pinzón, el recordado director de Cronopios, comentó que ella “renovó de alguna manera el romanticón, melifluo y juliofloresco ambiente de la patria boba”.

Livia Stella Mello: “Su estilo, unas veces arrogante y otras veces tierno, es el termómetro de una vida que se pasea airosamente por ese vasto campo de la lira poética”.

Álvaro Sanclemente (“basta decir ‘amigo’ para sentirte cerca”): “En Maruja Vieira la poesía es una imperiosa e ineludible urgencia de vivir”.

Para Marujita Vieira “la poesía es como el aire y la luz, está en todas partes y a ella le corresponde el deber y la obligación de embellecer los conceptos y la libertad de lo que toca. A los poetas nos corresponde crear y conseguir un eco y no solo crear poesía sino vivirla y aplicarla…”.

Da gusto oírla leer sus poemas. Pero no se deja graduar de declamadora. Prefiere evocar a su admirada Bertha Singerman, otro sueño que convirtió en realidad: oyó a la Singerman por primera vez cuando tenía 11 años. Luego se hicieron amigas.

Maruja nació para vivir en olor de perpetua poesía. De su sensibilidad han salido libros: como Campanario de lluvia, Los poemas de enero, Poesía, Palabras de la ausencia, Clave mínima, Mis propias palabras, Tiempo de vivir y Sombra de amor. Con su obra demuestra que ha vivido a, ante, bajo, cabe, con, de, desde, en.entre hasta, para, por según, sobre, y tras la poesía.

Un botón de muestra de su inspiración es su poema “Todo lo que era mío” recogido por Rogelio Echavarría en su “Antología de la poesía colombiana”:

 

TODO LO QUE ERA MÍO

 

Todo lo que era mío:

La clara voz del padre y el eco de sus pasos,

Despertando la infancia.

Las manos de la madre,

Con su cálido estigma de ternura

Sobre la tinta fresca de las cartas.

El rostro del hermano,

ya copiado en el hijo con ríos y cometas

y una lámpara nueva junto a la vieja lámpara.

Mis libros, mi silencio,

La armonía brumosa de las calles, el parque con su hierba de domingo,

La puerta musical de Santa Eulalia.

La mano conocida, la palabra prevista,

La quietud del encuentro con lluvia en los cristales.

Simple, sencillo, tierno,

¡todo lo que era mío se me quedó tan lejos!

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