Chupando gladiolos, El Tiempo, junio 20-2020

gonzaloarango 001El Nobel García Márquez habría muerto del susto si en vida le hubieran dado la falsa chiva de su fallecimiento como le pasó hace poco al excandidato Horacio Serpa. Las redes informaron que había viajado con bigote y todo al Walhalla de los masones muertos.

“… me encuentro feliz con Rosita pasando la cuarentena en Bucarmanga”, trinó Serpa y se empacó su dosis personal de hormigas culonas para mantener el ánimo eréctil.
García Márquez visitó al maestro Guillermo Angulo en su “Orquidiócesis” de Tegualda, en Choachí. Don Gabriel, agüerista impenitente, no volvió cuando se enteró de que allí había muerto el expresidente Abadía Méndez. Angulo asegura que la noticia de su deceso lo habría electrocutado.
En su momento impactó la fugaz muerte de Belisario Betancur. La vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, quien dio la fake news, rectificó en Twitter. Casi llega primero la rectificación.
En septiembre de 1965 la radio reportó la muerte de Gonzalo Arango. La mala nueva le arrancó reflexiones sobre la pelona en “Un girasol para mi muerte”, un innovador obituario para un hombre vivo que escribió para Cromos.
“A los amigos que me honraron con sus notas fúnebres, pido perdón por defraudarlos. Los elogios pueden esperar como el verano, y como yo”, escribió.
Juan Lozano y Lozano escribió para El Tiempo una elogiosa columna sobre un ilustre médico amigo suyo que pasó a mejor vida. El médico lo llamó en la mañana para preguntarle el origen de la noticia. Lleno de confusión, Lozano le relató que eso le habían informado fuentes confiables y le ofreció toda clase de disculpas, a lo cual el médico le dijo:
“No se preocupe, no lo llamo para hacerle un reclamo, sino simplemente para decirle, que por una columna como la que escribió, bien vale la pena haberme muerto”
Eduardo Durán, director de Vanguardia Liberal, en una columna para el periódico se deshizo en elogios a la muerte del humorista Ever Castro quien “no estaba muerto, estaba de parranda”.
Cuenta el propio historiador Durán: “Como a los tres días apareció Ever, y todo el episodio se produjo, porque la familia no tenía noticia de él y sospechó lo peor. Se rectificó de inmediato y le manifesté mis disculpas a los directivos del periódico. Al día siguiente del episodio, me llamó el presidente del diario a decirme: No te preocupes por lo de Ever, la revista Diners te acaba de seleccionar en el grupo de los columnistas más leídos del país. Y eso me hizo olvidar la pifia.
Una agencia internacional puso a chupar gladiolos al presidente López. Cuando el general Torrijos llamó a dar el pésame le contestó el interfecto.

Hay muertos que siguen vivos. El más famoso es el Cid Campeador del que la historia cuenta que volvió ripio a los almorávides desde su condición de fiambre o cadáver que llaman.
Gardel sigue cantando mejor. En Medellín todavía lo ven en los pocos bares del barrio Manrique. En el Café Alaska lo reverencian. Gustavo Rojas, administrador del café, le puso tapabocas a la estatua del Nene del abasto en la avenida que lleva el nombre del cantor para evitarle el coronavirus. “Gardel vive en Guarne” es el título de una novela de Ricardo León Peña.
Art Buchwald, célebre humorista norteamericano, dejó lista en un video la noticia de su muerte que divulgó The New York Times: “Hola, soy Art Buchwald y acabo de morir”.

Fotos.
1.-
Gonzalo Arango

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