HOJA DEBIDA


(OSCAR DOMÍNGUEZ GIRALDO)

 

Hoja de vida


Para decirlo con el comediante Groucho, el marxista (por Groucho, no por Karl) ODG nació  “a temprana edad”,  en Montebello, Antioquia, hace 67 años-libra, o sea que han pasado muchas películas de vaqueros ante sus dioptrías.  De esos años, 45 los vivió en Bogotá. En 2013 regresó a las piedras del fogón, en Medellín.

A los cuatro o cinco años descubrió el cine viendo las películas que proyectaba al aire libre el padre Hernando Barrientos, párroco de San Cayetano, en Medellín.

Viendo el “cine manga”, bajo las estrellas, sentado en el suelo, descubrió que el cine es un chorro de luz que se convierte en gente cuando tropieza con un trapo blanco.

Le ha quedado tiempo de casarse bien casado con Gloria Luz, la primera actriz de su vida con la que tuvo dos actores nada secundarios: sus hijos, Andrea Cotela, periodista,  y Juan el “Samurai”, antropólogo, de quienes disfruta aprendiendo.

Juan, residente en Melbourne,  es padre de Mateo y Patrick George de tres años. Los hizo con mamá Josephine Margaret Julia.

Andrea, en alborotado dueto con  Joshua Dean, de Cleveland, Ohio, son padres Sofía Mo, de un año.

Domínguez hizo la primaria en el amor y en el sexo enamorándose perdidamente de Brigitte Bardot (“Y Dios creó la mujer”), Pascale Petit (¡qué tetas, Pascal!), Catherine Deneuve (bella de día, hermosa  de noche), Sofía Loren, Gina Lollobrigida, Marilyn Monroe, Ana Luisa Pelufo y María Félix, Ceja de Lujo.

El hombre tiene buen gusto. Ellas también,  por eso lo ignoraron.

Como no pelechó como estudiante de periodismo en la Escuela ídem de la Universidad de Antioquia, se hizo periodista a puro pulso. O sea que es empírico o tegua que llaman. Se graduó sobre la fatiga.

Ha sido reportero y cronista de prensa, radio,  televisión e internet. No figura un solo libreto de cine en su prontuario. ¡Qué falla! Tampoco ha escrito cuentos ni novelas. Solo tiene el título de su primera novela: El hombre que no escribía novelas.

Le ha coqueteado a la televisión. Haciendo informes de un minuto que llamaba el “Informe Informal”, para la televisora  se creía Buñuel.  Antonioni, con su “Blow up”, le queda chiquito.

En sus primeros “Días de Radio” (hola, admirado Woody Allen, mis respetos),  trabajó en los noticieros de Todelar, RCN, Súper y el GRC.  Se considera hijo natural de la radio donde arrancó como patinador y cortador de cables de AP, France Press y UPI. El ruido de los teletipos era tan que tiene indestructible oído de polvorero.

En prensa, laboró  en La República , Diario 5PM (q.e.p.d.), El Espacio y las agencias de noticias Ciep (Centro Informativo El País), Alaprensa y Colprensa, de la cual fue reportero político, jefe de redacción (7 años) y director (8 años).

Como periodista ha cubierto para los principales diarios regionales desde la corrida de un catre hasta la firma de los tratados Torrijos-Carter, en Washington (primera ciudad extranjera en su hoja debida), y la película de la entrega del Nobel de Literatura al hijo del telegrafista de Aracataca en Estocolmo.

Ha sido corresponsal de Radio Francia Internacional y de la DW (Voz de Alemania).

Desde hace 234años escribe la Columna Desvertebrada para El Colombiano, de Medellín,  y otros diarios regionales. Su columna, escrita en clave de humor – eso cree él -,  sigue virgen de premios de periodismo. Si no se ha ganado ninguno, no ha sido por falta de ganas. Al menos, sabe la razón: le falta pelo pa’l moño.

También colabora muy esporádicamente con El Tiempo,   La Opinión , de Los Ángeles, El Nuevo Siglo, de Bogotá, La Patria , de Manizales y Ciudad Viva, periódico de la Alcaldía de Bogotá, que salió del aire dizque para ahorrar platica. Bobitos.

Procura vivir la vida a 14 cuadros por segundo, o sea, con lentitud de feliz pensionado, su actual condición. No le incomoda sumarle pesos a su pensión por la ardua vía del free lance (desocupado en inglés).

Así como del cuero salen las correas, de sus columnas han surgido cuatro libros de crónicas: El hombre que parecía un domingo, Columna Desvertebrada,  Historias del Eterno Femenino y Pre-textos informales y de Anonimato nadie ha muerto.

Sus libros están agotados. Es best seller de libros regalados.

Entre sus aficiones figuran andareguiar, el ajedrez,  el fútbol, el cine (dormirlo, más que verlo) y ver muchachas en abril, como diría Alberto Cortez. (Bueno, en abril y cualquier día).

Es ratón de cinemateca. O sea que le gusta ver cintas en las que, a veces, él es el único espectador, lo que halaga su vanidad. Asiste a cinemateca con el secreto deseo ver proyectada  las películas de vaqueros de su niñez. Esperanza inútil.

Un buen día –hace 45 años-, reventando Braniff (braniffh.p.flota Magdalena), se largó de la casa y aterrizó en Bogotá. Alejó así la perspectiva de terminar de pato o jíbaro en la avenida Junín, de Medellín. En Bogotá se le montó a la vida.

La plata se la dieron en gente. Dicho de otra forma: le ha ido tan bien como reportero que nunca consiguió platica.

Es un bogoteño que le da besitos a la ciudad de Don Gonzalo por haberlo acogido entre sus cerros.

Jubilosamente jubilado por el Seguro Social, no le tiene bronca a la vida. Considera, con Begnini, que “la vida es bella”. Uno de sus gurúes es Chaplin. Llora y moquea cada vez que ve “Luces de la ciudad”. Con Carlitos piensa que “un día sin sonrisa es un día perdido”. Coincide con quien dice que Chaplin es todos los domingos del año.

Se despierta y se le agota la agenda. En eso se considera colega de los gatos.  El muy marrullero sabe que en cualquier momento del día se puede echar un motoso (sueñito) sin que se acabe el mundo.

Con cierto estupor ha constatado que los sitios donde laboró se las han apañado sin él. Y él que se creía imprescindible (“El cementerio está lleno de imprescindibles”, dicen que decía Napoleón).

Procura vivir siempre en período de prueba para aprovechar su warholiano cuarto de hora.

Se declara misteriosamente feliz, frase robada a Borges, otro de sus inspiradores, pero lo dice por allá donde nadie lo oiga. Le da pena confesarlo en un país hermosamente trágico.



 Bogotá, agosto 2013